Hacía mucho tiempo que no escribía nada, pero hoy he escuchado algo digno de mención:
“Kate Moss es GUAPA”
Bueno, depende de a quien le preguntes. Seguro que si se lo comentas a alguno de los poliyonkis de sus ex te dicen que sí, que monísima de la muerte oiga.
Pero yo tengo mis dudas acerca de si el resto del mundo lo ve de la misma forma. Puede que sea yo que tengo mis facultades para ver la belleza alteradas (aunque creo que no), pero sinceramente pienso que lo que hace que veamos a esta chica “guapa” es más una enorme campaña de marketing que su imagen real. Para muestra un botón, y os juro que la imagen no es de las peores (todos tenemos días malos), era en una fiesta y se supone que iba ideal de los nervios.
¿Quién no ha tenido algunos momentos de zozobra con las confusiones que provocan las alteraciones climáticas? Tú sales de casa, tan tranquila, con tu minifalda, tus sandalias y, en un alarde de previsión, has sacado la rebeca de turno del armario.
Pero, de repente, el sol enorme y abrasador de comienzos de verano, decide hacer huelga. Empieza a soplar una brisa, que pronto se torna viento helador. Y vas viendo venir la tragedia cuando, desde el horizonte y a una velocidad alarmante, se van acercando unas nubes de un tono demasiado oscuro para las sandalias abiertas y fresquitas que llevas.
La primera gota. Esa gota que dicen que siempre le cae a la más tonta. Esa, te cae a ti. Y es precisamente por tonta. Te has creído las previsiones meteorológicas como una tarada y ahora lo vas a pagar. En cuanto empieza a caer la lluvia las sandalias empiezan a hacerte daño, por que se te escurren, y no puedes ni correr a refugiarte sin matarte en el intento.
Cuando llegas a algún sitio en el que, por fin, no te caen chuzos de punta encima, analizas los daños. Tus pies están para tirar (las sandalias solo han sufrido daños leves), pero al verificar el estado de tu ropa te das cuenta de que algo va mal. Esa mini, que esta mañana te pareció tan bonita, fresquita, y taaaaannnnblanca ahora es una masa informe de tela mojada de ese color, blanco. Color que, por supuesto, transparenta al estar mojado. Genial, todo el pueblo te ve en tanga.
Con la chaparrada, del pelo y el maquillaje mejor ni hablamos, pero es digno de mención en moqueo que acabas de detectar. En unos minutos u horas será nariz roja y congestión de esas de las de hablar con la “b”.
Así que te vuelves a casa prometiendo no volver a salir nunca tan fresca, tan veraniega y sobre todo sin paraguas, así vayas paseando por el Sahara. Pero mañana, no te preocupes, que saldrás con botas, pantalón largo de pana, y chaqueta de lana, y te cocerás, por que las temperaturas habrán subido repentinamente 17 grados, tu te habrás vuelto a fiar de las previsiones que decían que lo ayer era solo el principio, y te volverás a sentir idiota. Pero que más da, ¡Viva el cambio climático!
He estado trabajando en Expovaciones. Aunque haya tenido que currar un montón también me lo he pasado de madre estos cuatro días. Gente encantadora a hecho que mi estancia en el stand de Castilla Y León haya sido maravillosa. Gracias a todos: A nuestro Zamorano y único chico, Pablo, a Judith, que las ha montado gordas, a Tania, la burgalesa más dicharachera de barrio sésamo, a Aintzane, a Nerea… Gracias a todos (incluso a los que no he nombrado), por hacer de un trabajo duro algo ameno.
En la foto todos los increíbles huevos fritos/pollitos/patitos del stand. El uniforme tenia su tema, pero era la mar de gracioso.
Hoy, entre entrevistas de trabajo y trabajos de la Uni he estado mirando (para despejarme y recordar tiempos menos estresados) fotos del viaje de estudios que hice con dos amigos a Paris.
Con un poco de nostalgia y muchas sonrisas he decidido escribir este post, para intentar describir esa maravillosa ciudad.
Como bien dice su "apodo" tiene Luz. Da igual que llueva esa ciudad siempre conseguirá queuna sonrisa se quede en tus labios. Tiene rincones que con solo mirarlos despiertan sensaciones. Calidez, respeto por la historia, alegría, sorpresa... y otras mil más.
Es igual que pasees por los Campos Elíseos o por las callejas de Montmartre. Los primeros tienen maravillosas construcciones y amplias avenidas llenas de lujo. Las segundas te trasladarán al ambiente más bohemio, que allí, aún hoy, tiene su refugio.
Solo me queda pediros, que si pensáis ir disfrutéis la ciudad. Y que si habéis estado, volváis.
Navegando por Internet, he encontrado este blog (http://devilwearszara.elleblogs.es/) que hace que las tendencias más punteras aparezcan ante nuestros ojos a un precio asequible gracias a Inditex y Compañía. No dudéis en pasaros y echar un vistazo a todo lo que su autora nos descubre.
Hoy he llegao tarde a la uni. Y como tenia tiempo hasta la segunda hora de clase, he ido con mi amiga a dar una vuelta por la facultad. Y cual es mi sorpresa al ver a cuatro operarios poniendo una pantalla gigante de televisión en mitad del pasillo.
¿Objetivo del gasto en plasma? desconocido. ¿Función de una pantalla gigante en mitad del pasillo? Más desconocida aún.
Eso si, en arreglar cosas como los baches (dentro de nada serán más profundos que las bocas del metro), o goteras, o en poner una cafetería que no deprima al más pintado, ni un duro. Total, pá que.
Y por si no me tuvieran suficientemente quemada, encima, todavia ni han puesto las malditas fechas de ls malditos examenes. Genial. Segid así. Mucho plasma y pocas nueces.
Hoy me ha vuelto a pasar. Que alguien me lo explique, ¿por que la gente se empeña en gastar montones de dinero en ropa y complementos si no sabe no como ponérselos?
Es como comprar jabugo y mezclarlo con helado de chocolate. Las dos cosas son deliciosas, pero si las juntas sale un potingue de mucho cuidado.
Pues eso es lo que me ha pasado hoy. Iba tan tranquila por la calle cuando una mujer con un montón de dinero encima en forma de ropa se me ha cruzado. Cuando la he visto por poco me da un infarto. ¿Quién la ha dicho que si mezclas un bolso de Carolina Herrera con una camiseta de strass de Dior vas a estar guapa? Si el bolso es bonito, todavía, pero era un autentico horror. Y si le añadimos la camiseta (que en mi opinión ha tenido que meterse con calzador) tenemos una extraña mezcla entre morcilla de Burgos y animal con saco para la alfalfa (que era lo que parecía el bolso).
Remata esto con unos pantalones tres tallas mas pequeños (no, no eran ajustados parecía que se los había pegado y no puesto) y unos botines rojos con pulseras hiper grandes en dorado.
Todo Carisisisismo por supuesto.
Así que quede de una vez claro: el dinero no da clase al igual que el rojo chillón no combina con el dorado, por mucho que algunas se empeñen.